Conceptualización visual, fotografía,curaduría: Mario Javier Bucheli R. Concepción y montaje:Béatriz Nates Cruz, Paula Velásquez López y María García Alonso

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Tempografía

Estrategias socio-económicas  

Propias, apropiadas y enajenadas

Procesamiento de café en el  corregimiento de Arboleda (Pensilvania)


Fotografía: Mario Javier Bucheli R., agosto 2014

La dimensión económica en la relación conflicto armado-escenarios de postconflicto fue entendida y abordada desde tres categorías que representan las dinámicas territoriales locales y regionales. Esto es, tipos de economía propia, apropiada, y enajenada. Las economías propias son aquellas que antes, durante y después, han sido defendidas, mantenidas y desarrolladas desde la materia-recursos hasta la decisión. Las economías apropiadas, hacen referencia a aquellas que sin que la materia-recurso sea propio, las sociedades locales han logrado insertarse en modelos de producción y/o comercialización. Por el contrario, las economías dichas enajenadas son definidas como de “lo mío a lo de nadie”. Es decir, que una materia o recurso propio de las poblaciones locales, pasa a ser gestionado y usufructuado por otros. Esta economía ha sido la de mayor impacto por cuanto el bien y la decisión, fue lo más ponderable a nivel ambiental, agropecuario e infraestructural.

 

Las economías enajenadas ponen en evidencia los cuestionamientos sobre, “¿de qué vivo?”, “¿de lo que hay, puedo vivir?”, “¿me dejarán vivir de lo que hay?”. Estos cuestionamientos son recurrentes en Florencia, Berlín, Encimadas, San Diego, Arboleda, Bolivia, Arma, en un marco sociocultural y político de lugares desolados por distintos motivos bajo la misma lógica de la guerra: generar desertización poblacional para ejercer control económico solapado con mecanismos políticos que producían (quizá aún) miedo territorial (desaparición de los lugares) y miedo corporal (desaparición de la gente).

 

La producción económica en escenarios de postconflicto pone en evidencia con momentos y ritmos diferentes según los lugares que, ésta estaba siendo cada vez más dependiente de procesos de enajenación agudizados en momentos de la guerra y que fueron asentándose con mayor legitimidad en años posteriores, en particular desde hace 8 años contados retrospectivamente desde este año (2015). Al mismo tiempo, se hace visible una organización productiva que en algunos casos medió y en otras eliminó, las organizaciones sociales con otro fin, justamente por las realidades del conflicto armado.

 

Destacamos de esto que el trabajo agropecuario de naturaleza campesina se ha ido desplazando por el trabajo remunerado en extracciones forestales, minas extractivas de metales preciosos, materiales de construcción, uranio, manganeso y arcilla. En ese mismo orden de ideas tenemos las grandes y pequeñas centrales hidroeléctricas tales como HidroArma en el corregimiento de Arma (Aguadas) en límites con Antioquia; el Proyecto Hidroeléctrico Pensilvania, en jurisdicción del corregimiento de Bolivia; y todos los proyectos de la Unión Temporal Centrales Hidroeléctricas del Oriente (UT-ChoC).

Economías Enajenadas

Títulos Mineros

Las economías enajenadas se caracterizan por que las materias y recursos son propios, pero las decisiones sobre los modos de producción son externas.




Las distintas economías de impacto local, regional, nacional e internacional como las mostradas, requieren que cualquier política postconflicto se de en el marco de una espacialización de estrategias y problemas territoriales, única garante de que las intervenciones tendrán principio de realidad para que las poblaciones locales puedan asumir quedarse, pretender volver, o emprender el regreso. El arraigo, el desplazamiento y la errancia pasan por las condiciones para la vida y cada actor social individual o colectivo las pondera a través de ponerlas en lugar, en su lugar.

El tipo de economía apropiada se presenta en campo como una oportunidad nueva o reavivada,  en la cual un producto que no es tradicional se apropia y se logra tomar sobre él decisiones de modo y modelo de producción. Los frutales de producción a mayor o menor escala, ganadería, la producción de heno y el negocio “gota a gota” “tipo exportación”, son los productos más evidentes de este tipo de economías. Aquí debe verse  más allá de un producto ponderable o no, el esfuerzo cognitivo y político por decidir sobre algo que se apropia como un proceso de participación económica en los escenarios de postconflicto.

Economías Apropiadas

La economía propia obedece al esfuerzo familiar u organizativo por mantenerse en lo que tradicionalmente ha sido el sustento y sobre cuya base de ganancias se expande contradictoriamente la guerra por medio de “vacunas”, “extorsión” “secuestros”, o de movilidad e implantación de actores armados. Tenemos así, que un modelo de producción que al tiempo que constituye la base territorial (sociocultural, política y económica) de las sociedades locales, ha sido en cierta medida el núcleo de asentamiento de la guerra. La caña panelera, ciertos tipos de café, ganadería y frutales propios.

Economías Propias